LIBERTAD

Los seres humanos tenemos un gran don llamado LIBERTAD. Es la libertad la que nos hace diferentes y superiores a todos los demás seres. La libertad es la base de la dignidad del ser humano.

Si vemos nuestra libertad como una conquista personal, y estamos conscientes de nuestra libertad, apreciaremos y lograremos la superación de obstáculos que nos llevaran a alcanzar un sinnúmero de fines.

Nos será posible avanzar con libertad en la educación de nuestros hijos o la felicidad de nuestro cónyuge. Esto se traducirá en un bien personal, provocando nuestra propia realización y madurez personal, alcanzando la felicidad.

En otras palabras, tenemos la libertad de elegir nuestro propio proyecto de vida, buscando fines constructivos. Podemos ser libres cuando decidimos elegir un bien,  y logramos superar obstáculos.

A lo largo de nuestra vida, se nos presentaran alternativas. Debemos prepararnos, pues al tener mayor conocimiento tendremos  mejor capacidad de juicio y  por ende, mejores resultados un nuestras elecciones.  Somos libres de elegir capacitarnos, educarnos, prepararnos, superarnos, tender al bien.  Tenemos libertad para ser mejores.

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Solo ejerciendo la libertad, es que podemos lograrla.  Alcanzarla no solo en cuanto a la relación con el mundo exterior, sino también en el mundo interior de cada quien; solo cada uno puede ir descubriéndose a si mismo, y nadie mas que uno mismo puede lograr esa libertad personal, buscándole sentido a su existencia y trascendiendo positivamente.

Cuando se trata de educar a los jóvenes en la libertad, es importante aclararles algunas cuestiones como son la independencia y la responsabilidad. Ha

y que mostrarles el parámetro entre derechos y obligaciones.

Una vez me decía un joven que quería vivir de manera libre sin las ataduras de sus padres en su casa y las de los maestros en la escuela, por que no lo dejaban desarrollarse a su antojo.  ¿Piensas que porque eres libre puedes salir como un potro desbocado por la vida? , le dije.

La libertad no es romper ataduras con tus padres, tus maestros, o cualquier persona con la que tu sientas que no te deja desarrollarte a tu antojo.

No se puede pensar que ser libre es hacer lo que yo quiero, con quien quiero, cuando quiero,  como quiero y donde quiero. No se vive solo en el mundo; todas nuestras acciones, ya sean buenas o malas tienen trascendencia y repercuten en ti mismo, en tu familia y en la sociedad.

Tienes el derecho a elegir, lo has hecho desde pequeño al elegir que ropa ponerte, a que equipo seguir o que programa de televisión ver, pero no confundas la libertad como algo que prohíbe toda vinculación y compromiso con todo aquello que significa algún tipo de norma. La independencia te sirve para ser autosuficiente, y no para ser indiferente a lo que te rodea.

Se es mas libre en cuanto se respeten los derechos de los otros, no ignorándolos o pisoteándolos. Tienes que empezar por respetarte a ti mismo.

No se pueden imponer las propias reglas, pues hay el peligro de convertirse en tirano.  Hay que aceptar los principios, valores y virtudes, pues se basan en el bien. Al reconocerlos y asumirlos se logra esa paz interior que es la que nos hace ser libres de pensar y de actuar, y así no nos volveremos esclavos de nuestros propios pensamientos.

Es curioso, pues hay un dicho que reza que “el conquistador se convierte en esclavo de lo que conquista”, lo que si bien es cierto como regla general, en el caso de la libertad, ésta te hace mas libre aún.

Para ser libre de actuar debemos de ser responsables de las decisiones y de los actos, no se pueden tener todos los privilegios ignorando que estos llevan de la mano responsabilidades.

Al actuar libremente en la toma de decisiones que consideremos sean las correctas, habrá que sacrificar algunas comodidades y privilegios. Hay que estar conscientes de que la caridad y la entrega desinteresada, son unos de los caminos que llevan hacia la felicidad y a la completa libertad espiritual.  Tu sacrificio bien orientado, se convierte en el bien de los demás.

La libertad es la que nos permite ser autónomos, nos convierte en personas capaces de gobernarse a sí mismas, con total y plena responsabilidad sobre  nuestras propias decisiones, de cara a uno mismo, ante la familia y la sociedad.

Cierro mencionando a Viktor Frankl

“…al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias-  para decidir su propio camino.”

EL CARÁCTER SE EDUCA

Oímos hablar de la evolución y llegamos a pensar que el proceso evolutivo es automático, se da por sí mismo. Evolucionan las especies y se perfeccionan, aprenden a sobrevivir o empieza su deterioro y tienden a su extinción.

Y con el ser humano, ¿qué pasa? Un ser humano es algo muy complejo. Estamos hechos de cuerpo y espíritu, conjunción maravillosa que goza, entre otras cosas, de inteligencia, voluntad, instintos y afectos, y se habla de su formación como algo sencillo, pero la realidad  es que el humano es un ser lleno de ideales, capaz de llevar una vida exterior, dirigida hacia el mundo y sus placeres, y al mismo tiempo una vida interior que lo lleva a su crecimiento espiritual.

Carácter

El conjunto de temperamento y carácter forman la personalidad del individuo.

El temperamento esta formado por rasgos físicos y psicológicos que son heredados de los padres.

El carácter se va formando por las experiencias vividas y la percepción que se tiene ante estas experiencias. El carácter se educa.

“El carácter es la fuerza sorda y constante de la voluntad” dijo Herni Dominique Lacordaire.

Es muy fácil para el cuerpo dejarse dominar por lo que en ese momento le apetece, sin embargo el cuerpo debe de ser dominado por el espíritu, y el carácter reside en este dominio.

Se dice que un rio sigue la línea de menor resistencia, la pendiente, y es por eso, que siempre sigue un curso irregular, torcido; eso nos puede pasar a los seres humanos si no hacemos un esfuerzo por dominar nuestros ímpetus.

En nosotros todo depende de cuanto podamos y queramos dominarnos. Tampoco podemos ir por la vida tratando de imponer nuestra voluntad, y si no lo logramos, llenarnos de frustración y mal humor, provocando una serie de comportamientos desagradables y agresivos contra los demás, por nuestra sensación de insatisfacción personal.

Nos encontramos con lo bueno y con lo malo, queremos tener buenos ojos y también buenos oídos, ¿es por eso que estamos obligados y ver todo y a escuchar todo lo que se nos presenta? Definitivamente ¡no! No podemos quedarnos viendo sin protección a la luz que genera la soldadura eléctrica sin sufrir daño, siendo mejor evitarla. Somos capaces de elegir entre lo bueno y lo malo, sin seguir necesariamente lo que parezca ser atractivo. ¡Venga el sentido común!

Si esto lo aplicamos a la educación y al desarrollo de nuestro carácter sabemos que los ojos no deben de ver todo, por que cuando entran las ideas equivocadas a nuestra mente acaban por modificarnos y llegando a nuestro subconsciente se convierten en actos negativos. Lo mismo se puede decir de todo lo que podemos llegar a escuchar, chismes, difamaciones y calumnias que modifican nuestra actitud y comportamiento hacia los demás.

Aristóteles decía que nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta,  y el niño debe aprender a elegir  y convencerse de que a él le interesa actuar así de una forma correcta. Aprendemos a dejar el juego por hacer los deberes de la escuela y de la casa; a obedecer a los padres y a los maestros; y a seguir y a aprender a tener una disciplina que es la que nos indica que lo que hacemos esta bien. A sumarnos al bien común, que al final es un bien personal. Logramos diseminar el bien.

Cuando era pequeña tuve una profesora en segundo de primaria que siempre nos decía. “árbol que crece torcido, jamás su rama endereza” y por muchos años llegué a pensar que así era, que las personas que crecen torcidas ya no tienen remedio. La realidad es que los seres humanos somos tan capaces, que aunque hayamos crecido en un ambiente hostil, terriblemente desfavorable, mediante la razón, disciplina, preparación y templanza, podamos llegar a cambiar y a ser mejores.

Cuando el carácter ha tomado un camino que no es el correcto, se necesita una doble dosis de voluntad para corregirse a sí mismo.

La verdadera personalidad se forma a base de el dominio de nosotros mismos, con autodisciplina, aprendiendo a ceder, a no dar rienda suelta al placer, a los impulsos.

Debemos dominar los sentimientos negativos como son el odio, el rencor y la venganza; vivir nuestra vida de una manera útil y feliz. Transmitiendo nuestra felicidad a los demás y apoyándolos a alcanzar su propia felicidad. Les deseo la voluntad de dominar el carácter y el continuo ejercicio de la voluntad.