TRADICIONES FAMILIARES

En esta época del año, se percibe ya un ambiente de fiesta. Éste no es opacado por el cambio del clima y las pocas horas de luz que tenemos al acortarse los días.

Las ciudades de todo el mundo se visten de fiesta, se decoran las calles con luces de colores, aroma de pino, guirnaldas y coronas adornan las puertas y de una forma alegre y natural. Sube el ánimo por que se acerca la época de celebrar.

Nos preocupamos por todos los regalos que tenemos que dar. Las tiendas lanzan sus promociones, para que no olvidemos a algún ser querido a quien demostrarle nuestro afecto con un regalo.

Empezamos a vivir muchos acontecimientos que forman parte de nuestras tradiciones.

Cuando hablo de tradición me refiero a la costumbre conservada en una familia, pueblo o país que es transmitida de padres a hijos.

Todo este alboroto, conlleva ciertas complicaciones y variantes, lo que provoca en ocasiones que nos olvidemos del origen de estas fiestas.

¿Por qué celebro el Thanksgiving? ¿Qué es la Navidad? ¿Por qué me emociono en la fiesta de Año Nuevo?

Cuando estamos planeando estos acontecimientos, es muy importante que los padres hablemos con los hijos del origen de nuestras fiestas, su significado y el por que es importante para la familia celebrarlo.

Las tradiciones familiares son diferentes en cada familia y no debemos dejar que se vean influenciadas de manera negativa por el ambiente externo.

Cada vez que preparemos una celebración, debemos hacer mucho hincapié en dejar en claro el por qué seguimos esa tradición.

La fiesta de  Acción de Gracias (“ Thanksgiving ”), tiene varias versiones, por lo que me permito compartirles la que nos muestra el link de la embajada de Estados Unidos en México. Aquí encontraran una  presentación breve, pero muy interesante: http://www.usembassy-mexico.gov/bbf/bfholidays_AccGracias.htm

Es un día para dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas durante el año. Agradecer la salud, el trabajo, el alimento, la unión familiar, y por que no, hasta las situaciones difíciles que nos ha tocado vivir, por que de una u otra manera hemos podido superarlas; y si no es así, pedir la fortaleza necesaria para hacerlo.  Aprovechemos esta fecha para hacer un alto en el camino y prepararnos para las siguiente celebración.

NACEMOS SIN INSTRUCTIVO

Los padres tienen el ineludible privilegio y deber de educar a su hijos. El privilegio de prepararlos les permite aportar para elevar su existencia y la de los demás, haciendo del mundo, un lugar mejor. La acción educadora del Padre y de la Madre, es irremplazable.  En la escuela se instruye académicamente, sin embargo es en la familia donde se da y recibe la educación necesaria para que los hijos se formen.

Una vez me decía una amiga, “todo viene con instructivo, pero a mi hijo, por mas que lo reviso por todos lados, no le encuentro el instructivo y me da mucha angustia pensar que no lo voy a educar bien”.

La tarea de educar a los hijos no es fácil, porque el niño está expuesto, el entorno le afecta tanto para lo bueno como para lo malo. Hay influencias negativas y debemos de estar alerta para neutralizarlas, y a la vez influencias positivas que hay que descubrir, potencializar, alimentar y sostener.

No se educa a los hijos igual que lo hacían antes nuestros padres, ya que las influencias externas, son diferentes y nos presentan nuevos retos. El mundo evoluciona con un ritmo acelerado, y debemos de ponernos en guardia contra todo pensamiento negativo que nos  prohíba sacar adelante a los hijos.

Es verdad que no existen recetas universales, al igual que no existen dos personas idénticas, pero si podemos apoyarnos en principios generales que nos orienten y nos ayuden a evitar muchos problemas..

La educación es una ciencia y a la vez un delicado arte. Esta dirigida a seres humanos, con toda su complejidad. No se construirá un edificio, sin el apoyo de ingenieros o arquitectos, o nos dejaríamos operar sin un cirujano confiable, por lo tanto debemos de prepararnos para poder llevar a cabo la maravillosa tarea de la educación de los hijos.

La educación de nuestros hijos no debe de ser improvisada, la educación es una guía para que ellos aprendan a conducir su espíritu, su voluntad, su razonamiento y sentimientos.

La educación de los hijos requiere humildad y responsabilidad. No existen técnicas universales e infalibles. A menudo, lo que funciona para un hijo, para el otro puede no resultar o ser diferente.

Se debe de ser firme desde los comienzos de la vida del niño. Los padres han de preocuparse por conocer a su hijo, analizar sus conductas, reacciones, gustos preferencias, inclinaciones, etc. por lo que habrán de observarlo.

Para conocerlo es indispensable comunicarse con él, tener empatía, comprobar sus disposiciones, adivinar sus tendencias y conocerlo en su interior. “Ponerse en sus zapatos y caminar la milla”.

Hay tres cosas que son muy útiles para educar bien a los hijos: Ejemplo, optimismo y espiritualidad.

EL EJEMPLO: La palabra convence pero el ejemplo arrastra. Por imitación el niño aprende a actuar. Si somos un buen modelo para nuestros hijos, transmitiremos las virtudes y los principios familiares. De paso, al esforzarnos a ser un buen ejemplo para nuestros hijos, nos beneficiamos al ser mejores personas. Habremos trascendido positivamente.

EL OPTIMISMO: Una educación fuerte, es a la vez una educación alegre. El buen humor y la alegría son ingredientes necesarios para formar hijos y familias felices. El anhelar y trabajar para el bien, de manera disciplinada, donde los resultados positivos son palpables y permanentes, ayudan a percibir y conservar lo que se aprende.

 

LA ESPIRITUALIDAD: Una educación basada en valores, aportándole sentido a la vida, a los demás y al mundo que nos rodea. Eduquemos mas para la generosidad y el respeto; para la valentía y la nobleza, y para la solidaridad y el progreso. Avancemos y conduzcamos a los nuestros  hacia el bien.

La mejor forma de trascender como padres es a través de nuestros hijos. Es el mejor legado que le podemos dejar al mundo. Personas de bien, confiables y felices, poseedoras de una formación sólida y que aspiren a ser mejores en todo momento.