Si al menos mamá o papá nos hubieran explicado algo de ésto……. dicen algunos jóvenes al enfrentarse a algunas experiencias….
Considero que debemos de ser francos y bien claros.
¿Ignoran los niños las realidades sexuales? ¿No estamos expuestos a la pornografía, a la relajación y rompimiento de los lazos y vínculos de la sociedad y de la familia?
Es un hecho lamentable que dejemos a nuestros hijos sin preparación para la vida y desarmados frente al bombardeo de imágenes y palabras que hablan de sexo. También es natural que los hijos quieran saber lo que les pasa al ir creciendo, cuando ven los cambios en su cuerpo, sus sensaciones nuevas y el significado que tienen el matrimonio y el amor entre hombre y mujer.
A los padres corresponde la educación de la sexualidad, no a los amigos, el internet, la escuela ni al gobierno. ¿Crees estar preparado para hablarle a tu hijo sobre sexualidad?
Los seres humanos somos la unión de cuerpo y espíritu, y esto, entre otras cosas, reúne inteligencia, voluntad, instintos, afectos, emociones y sexo; por lo tanto, hay que formarlos en algo que desde antes de nacer traemos en nosotros mismos:
el ser hombre o mujer con todo lo que ello significa.
La sexualidad no es nada malo ni vergonzoso en nosotros, todo cuanto hay en nuestro cuerpo tiene una precisa finalidad y somos nosotros los padres los que de una forma delicada, pero natural, debemos informarlos o serán otros quienes brutalmente y a nuestras espaldas los informen de manera incompleta, equívoca y distorsionada.
Nuestra paternidad adquiere una maravillosa plenitud al darles a nuestros hijos no solo la vida, sino también la educación y
la formación para que a la vez, ellos mismos puedan conocerla, gobernarla, disfrutarla y transmitirla de manera consciente. No debemos demostrar ansiedad al hablar de sexualidad con nuestros hijos.
Somos los padres los educadores primarios, y sin la educación de la sexualidad no hay educación completa. La obligación de dar a nuestros hijos una educación de la sexualidad adecuada, no solo viene de la necesidad de prevenirlos contra los males que acechan y provocan enfermedades venéreas o embarazos no deseados, sino de la formación que deben de tener para que respeten su cuerpo, su mente, y así de ésta manera controlen sus emociones y sensaciones.
La sexualidad es buena, forma parte de nuestra esencia. Los hijos tienen que verlo así, reflejado en el amor que existe entre sus padres. Al ir ellos creciendo lo observarán y lo sentirán en sí mismos, pero si no hemos hablado con ellos, no sabrán como encauzarlo, porque nadie los ha educado en este aspecto y se considerarán, con toda razón, incapaces de enfrentarse por sí solos a sus dudas y problemas.