LA COMUNICACIÓN EN EL MATRIMONIO

Continuamente oímos hablar del amor: en las películas, en las canciones, en las novelas que leemos o que vemos en la televisión; y en todos los medios de comunicación se tratan temas relacionados con el amor. Como todo el mundo habla de él, se supone que todos ya sabemos que es el amor , y que tenemos un concepto claro y preciso, pero ¿en realidad sabemos que es el amor?

Claro!!!!!! diremos, si no supiéramos que es amor no nos casaríamos con el ser amado.

Lo importante no es saber que es el amor, sino saber amar.

El amor es la expresión total de la persona, es la entrega, es la aceptación del otro tal como es, y solo en la medida en que ambos contribuyan con sus respectivas características positivas, florecerá el autentico y verdadero amor. La convivencia diaria es difícil aún cuando hay amor, ya que venimos de ambientes diferentes,  tenemos personalidades distintas, tenemos diferentes niveles de percepción y de conciencia; y aunque consideremos que ya nos conocíamos durante el noviazgo, las sorpresas se presentan constante y consecuentemente  y no siempre de manera agradable.

Nuestras expectativas deben ajustarse a la realidad que estamos viviendo. No siempre coincide lo que esperamos de nuestro cónyuge, con lo que recibimos de éste, ya sea en tiempo, forma o lugar.

En ocasiones cuando estoy en un restaurant, observo a las personas que están sentadas en otras mesas. Donde hay parejas de jóvenes la conversación fluye y pareciera que hay urgencia por decirle al otro todo lo que pasa por su mente, sus sueños, proyectos, gustos, necesidades, sus sentimientos, etc. En cambio al ver parejas que ya tienen un poco de madurez, están sentados en la misma mesa y ni se dirigen la palabra, o lo peor de los casos, cada una con su teléfono escribiendo mensajes a no se quién. Esto es muy grave, debemos de hacer un esfuerzo por interesarnos en el otro.

Sería interesante que nos preguntáramos cuándo fue la última vez que conversamos y convivimos verdaderamente con nuestra pareja en un diálogo profundo y honesto. Si no nos es posible recordar esta fecha, es obvio que en nuestra relación se esté gestando el virus de la indiferencia y ésta puede convertirse en una enfermedad progresiva y mortal. Éste procedimiento de hablar, de dialogar, es sumamente necesario en las relaciones humanas, principalmente en el matrimonio; Se puede decir que los esposos que saben manejar el arte de dialogar, son capaces de resolver gran parte, por no decir todos, los problemas que se presentan entre ellos. Hay que entender que es normal  que surjan problemas, que tenemos diferentes modos de pensar, y distintos puntos de vista; ésto no es una tragedia, pero….

¿Qué es lo que deben de hacer cuando surgen éstas diferencias?

Es fácil para dos personas que se aman, encontrar verdaderas soluciones, porque son dos mentes, dos corazones que colaboran en la búsqueda de la solución, y por ende, no debería haber ningún problema o situación que sean incapaces de hablar y solucionar.

¿Qué problema no podrán resolver dos esposos que se aman de verdad?

Dialogar es una forma valiosa de amarse. Entendamos que las diferencias se perciben y definen más fácilmente que nuestras semejanzas.

Siempre se oye la queja de que mi cónyuge no me hace feliz, ¿No sería mejor si yo me esforzara todos los días por hacer feliz al otro?

Salir de vez en cuando solos a pasear o a cenar, y si es posible, viajar: romper con la rutina diaria, para platicar, compartir, reír, reconquistarse, amarse.

Podemos inventarnos algo nuevo diariamente, para no caer en la monotonía y en la rutina. Enamorarnos cada día, para poder decir con orgullo, que no somos sexos opuestos, sino más bien, dos seres que se complementan.

Nunca te acuestes con algún problema sin resolver. Si estas muy enojado, espera que se te bajen los humos y resuélvelo más tarde. Tranquilidad para hablar, humildad para aceptar lo que de culpa nos corresponde. No guardes rencores, confía en tu pareja y aprende a perdonar. El perdón nos hace amarnos más.

Recuerda decirle, por lo menos una vez al día, algo cariñoso a tu cónyuge.  Algo así como …me gustas… te amo…. te extraño. Recuerda la ilusión con la que te casaste y los detalles que tenías, no dejes que los años se los lleven. Cuándo los detalles faltan, la relación se hace monótona y fría.

Las relaciones sexuales forman parte integrante del amor conyugal y de la comunicación entre los esposos. No son una pura función biológica de placer destinadas a la reproducción, sino que tiene además una función psicológica que las destina a la comunicación conyugal.

Si sientes que tú y tu cónyuge empiezan a ir por caminos diferentes, es momento de que hagas un alto y si por ti mismo no puedes lograr caminar juntos, busca ayuda profesional y seria.

El amor crece y se alimenta con demostraciones diarias de afecto y admiración, y con el descubrimiento de nuevas cualidades.

El amor puede alcanzar a través de la comunicación y donación un gran perfeccionamiento, aceptando a la persona tal como es, dándole lo mejor de mí mismo para que el otro sea lo mejor de sí mismo.

 

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